Hermana Cruz es un proyecto audiovisual que reflexiona sobre la aceptación de la enfermedad. En el trascurso de nuestra vida vamos evolucionando pero el paso del tiempo al mismo tiempo que nos enriquece va degradando paulatinamente nuestro físico, perdemos fuerza, perdemos agilidad, perdemos vista… La aceptación de este declive es un proceso largo que deviene con la edad, a unas personas les cuesta más y a otras menos, pero es un proceso natural que todos conocemos y aceptamos. Sin embargo en ocasiones el declive llega súbitamente en la plenitud de nuestra vida y es en esos casos donde la aceptación es muy difícil y en muchas ocasiones deja a la persona sumida en un estado letárgico, sumida en una depresión. La aceptación de enfermedad es un proceso complicado y en ocasiones largo. Es reconocer que muchas cosas han cambiado y no hay retorno, es reconocer que ya no se tiene movilidad como antaño, es reconocer que el físico ha cambiado, es reconocer que dependes de química y aparatos, en definitiva es reconocer que ya no eres autosuficiente, pero pese a todo la vida continúa y puedes seguir creciendo como ser humano.
El proyecto se plantea como una pieza audiovisual dividida en tres partes, que representan tres estadios genéricos del proceso de aceptación. La primera parte es la caída, la desintegración del mundo vivido y la consecuente pérdida de vitalidad; la persona rechaza esa nueva vida y se sumerge en la depresión. La segunda es la paulatina aceptación de la nueva situación, su descubrimiento, los primeros pasos de reconocimiento real y asunción. Y por último el ascenso y la claridad, la vida sigue su camino y las limitaciones no representan un impedimento para crecer como persona.